Como estado, Texas presenta una de las tasas más elevadas de conducción bajo los efectos del alcohol registradas. Durante años, las fuerzas del orden y el sistema judicial de Texas han intentado tomar medidas para reducir estas cifras. Este año, la organización «Madres contra la Conducción bajo los Efectos del Alcohol» (MADD) tiene la intención de presionar para que se instalen controles de alcoholemia con mayor frecuencia y para obligar a cualquier persona condenada por un delito de conducción bajo los efectos del alcohol a utilizar un dispositivo de bloqueo del arranque.
El año pasado, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) sugirió que los estados redujeran el límite legal de alcoholemia a 0,05 (desde el 0,08 actual). La NTSB señaló que otros países ya han adoptado medidas de este tipo. Además, estudios recientes muestran que algunas personas ya presentan alteraciones en sus facultades con una tasa de alcoholemia de 0,07. Al parecer, cuando la tasa de alcoholemia de una persona es de 0,05, aumenta el riesgo de verse involucrado en un accidente. Más de 4 millones de personas admiten haber conducido bajo los efectos del alcohol. Reducir el límite legal podría salvar hasta 1.000 vidas cada año.
Aunque a primera vista pueda parecer lógico reducir el límite legal de alcoholemia en Texas, hay que tener en cuenta que se tardó 21 años en modificar los límites legales hasta alcanzar los niveles actuales. No obstante, este cambio supondría un punto de partida muy importante.
