Conducir distraído no es el único peligro que supone el uso del móvil al volante, ya que caminar distraído también puede provocar accidentes. Algunos informes de los medios de comunicación señalan incluso un aumento del uso del móvil mientras se va en bicicleta. Lo que la gente no parece darse cuenta es que caminar con la vista fija en el móvil y sin prestar atención al entorno puede provocar lesiones graves o incluso la muerte.
Todos conocemos el caso de la mujer que se hizo viral en un vídeo tras tropezar y caer en una fuente en medio de un centro comercial mientras escribía un mensaje de texto. Este tipo de historias aparecen a diario en los medios: personas que se adentran en el tráfico en movimiento, fuentes, muros, arroyos, lagos, puentes, bordillos y otros objetos fijos. En muchos casos, el único daño puede ser el de la propia dignidad. En otros casos, puede tratarse de una pierna o un brazo roto, cortes graves, contusiones, rasguños y heridas punzantes, por no hablar de las conmociones cerebrales. Otros peatones distraídos no han tenido la suerte de sobrevivir para contar sus historias.
Según los datos de las salas de urgencias analizados por «Stateline», el número de peatones distraídos que han resultado heridos por usar el móvil y no mirar por dónde caminaban ha aumentado un 35 % desde 2010. Los datos proceden de Pew Charitable Trusts. De hecho, algunas de las investigaciones más recientes sugieren que al menos el 10 % de las 78 000 lesiones sufridas por peatones en Estados Unidos en 2012 fueron consecuencia de caminar distraído. Pero no solo enviar mensajes de texto mientras se camina es mortal. Llevar auriculares y escuchar música también puede dar lugar a situaciones fatales. Según el Sistema Federal de Información sobre Análisis de Accidentes Mortales (FARS), el uso de dispositivos electrónicos portátiles, incluidos los reproductores de música, causa unas seis muertes al año.
En respuesta a un peligro cada vez mayor en el tráfico —la avalancha de peatones distraídos—, muchas ciudades estadounidenses están empezando a imponer multas e incluso a reducir los límites de velocidad para quienes no prestan atención por dónde van. Resulta un tanto absurdo pensar que una ciudad reduzca el límite de velocidad para garantizar la seguridad de los peatones, cuando estos no parecen precisamente velar por su propia seguridad. En última instancia, el clásico eslogan «no conduzcas si has bebido» tendrá que evolucionar para incluir «no envíes mensajes mientras conduces», «no envíes mensajes mientras caminas» y quién sabe qué más.
