La doctrina de la responsabilidad del superior jerárquico suele aplicarse siempre que existe una relación entre empleador y empleado.
Sin embargo, esto no se aplica a los conductores de FedEx Ground. No se les considera empleados, sino que se les clasifica como autónomos.
La empresa afirma que comprueba los antecedentes de sus conductores antes de contratarlos, pero aún así siempre se cuelan algunas manzanas podridas.
Tomemos el caso de Gubani Quinteros, de Tiris Trucking, quien no se detuvo ante el atasco y embistió con su camión de caja cerrada de 11 340 kg a una fila de coches a 112 km/h. Quinteros era un contratista externo de una filial de FedEx. El accidente dejó seis vehículos destrozados, causó la muerte de tres personas, entre ellas un niño pequeño, y dejó heridas a otras siete.
Al final resultó que el camionero no tenía un permiso de conducir válido para ningún tipo de vehículo, y su empresa operaba sin la autorización de la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes.
Quinteros fue condenado a 14 años de cárcel. FedEx no formaba parte de la demanda y la empresa se desmarcó del asunto, lo que lleva a preguntarse: si investigan a sus conductores, ¿cómo consiguió Quinteros trabajar para ellos? Su historial judicial estaba plagado de infracciones de tráfico que deberían haber llamado la atención de cualquiera que contratara conductores.
Aunque este caso pueda suponer un vacío legal en lo que respecta a la responsabilidad del superior jerárquico, la decisión definitiva sobre si FedEx debe asumir o no alguna responsabilidad podría llegar más adelante.
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