Muchas personas no se dan cuenta de que los futbolistas y otros deportistas que practican diversos deportes de contacto no son los únicos que sufren lesiones craneales o cerebrales. De hecho, muchos entrenadores asistentes y miembros del personal administrativo, que en el pasado jugaron en el campo, están presentando ahora solicitudes de indemnización por accidente laboral.
Por ejemplo, en California, 43 entrenadores asistentes y empleados de la dirección en activo, junto con más de seis comentaristas deportivos de televisión, también han presentado demandas. Prácticamente el 90 % de las demandas alegan traumatismos cerebrales graves. Esto supone un revés para la NFL, pero no es algo que deba sorprendernos. Sin duda, pone de manifiesto hasta qué punto el problema de las lesiones cerebrales traumáticas (LCT) está arraigado en todas las grandes ligas deportivas.
Hasta la fecha, miembros del cuerpo técnico de 23 equipos distintos han presentado demandas por lesiones cerebrales; entre ellos se encuentran un entrenador de corredores, un entrenador de receptores abiertos, un entrenador jefe adjunto y un director de personal profesional, así como presentadores de la NFL Network que sufren el mismo tipo de lesiones graves. La sombra de las lesiones cerebrales traumáticas se ha extendido por todas partes. El verdadero impacto de estas lesiones, capaz de cambiar la vida de quien las sufre, se está haciendo notar con toda su fuerza y no perdona a nadie.
La mayoría de las demandas se interponen contra el antiguo equipo del jugador y no contra su equipo actual. Esta situación aún no se ha generalizado del todo, pero, por lo que parece, tiene potencial para extenderse aún más. Una lesión cerebral traumática sufrida por negligencia de otra persona u organización constituye motivo parainterponer una demanda por daños y perjuicioscon el fin de obtener una indemnización.
