«No conduzcas si has bebido» es una advertencia que deben tomarse muy en serio no solo los ciudadanos en general, sino también los agentes de policía, tanto cuando están de servicio como fuera de él. Recientemente, un detective del condado de Travis (Texas) fue destituido de su cargo tras ser detenido y acusado de conducir bajo los efectos del alcohol.
El agente, de 47 años y con 24 años de servicio en la policía local, se enfrentaba a otros dos cargos además de conducir bajo los efectos del alcohol (DWI): posesión de una sustancia controlada y porte ilegal de arma. Otro agente que lo vio dar bandazos por la carretera lo detuvo y le realizó una prueba de sobriedad en la vía pública. El conductor mostraba signos evidentes de embriaguez y llevaba pastillas recetadas en el bolsillo y un arma de fuego en el vehículo.
El condado de Travis tomó medidas inmediatas y despidió al agente de policía, enviando así un mensaje no solo al resto de miembros del cuerpo, sino también a la ciudadanía. Incluso los mandos policiales pueden ser sancionados por conducir bajo los efectos del alcohol. Conducir ebrio tiene consecuencias: puedes perder tu trabajo o incluso la vida.
