Para conducir con seguridad, concéntrate en observar todo lo que te rodea. Cualquier distracción —desde enviar mensajes de texto o ajustar el GPS hasta lidiar con niños revoltosos— aumenta el riesgo de sufrir un accidente grave que pueda provocar lesiones o la muerte.
Un estudio recientemente publicado por el Centro de Investigación de Accidentes de la Universidad de Monash ha demostrado de forma concluyente lo que todos los padres, niñeras, cuidadores y hermanos ya sabían: es más peligroso conducir con niños en el asiento trasero. Y no es solo un poco más peligroso. Los riesgos pueden multiplicarse hasta por doce.
Los investigadores instalaron cámaras en 12 vehículos familiares durante tres semanas. Sorprendentemente, las cámaras revelaron que las conversaciones por teléfono móvil solo representaban el 1 % de todas las distracciones (lo cual no quiere decir que esas distracciones no fueran peligrosas). Los niños en el asiento trasero, por su parte, representaban el 12 %. En la práctica, sus padres conducían a ciegas durante unos tres minutos y 22 segundos de cada recado de 16 minutos de duración, de media. Tres minutos y 22 segundos es tiempo más que suficiente para sufrir un accidente potencialmente mortal. Cuando los teléfonos móviles se combinaban con la presencia de niños en el vehículo, el riesgo de accidente aumentaba significativamente.
Es la primera vez que un estudio de esta índole confirma lo que las experiencias anecdóticas de los padres ya sugerían: los niños pequeños en el asiento trasero de un vehículo pueden suponer una grave distracción. Los conductores se giran o utilizan los retrovisores para vigilar a los niños. Juegan con ellos o les dan bebidas, aperitivos y juguetes, lo que les aleja de la carretera. Monash estudió 92 trayectos supervisados por cámaras instaladas en los vehículos. En 90 de esos trayectos se produjo una conducción distraída. También se observaron otros riesgos para la seguridad: en el 70 % de los trayectos en los que se utilizaban sillas infantiles, los niños no llevaban el cinturón de seguridad correctamente abrochado.
Presta atención a la carretera cuando lleves niños en el asiento trasero. Es la mejor forma de protegerlos.
