El Departamento de Policía de Los Ángeles está considerando seriamente la posibilidad de utilizar vallas publicitarias digitales para poner fin a la conducción distraída. Aunque puede que sea una idea innovadora para dirigir el mensaje al grupo demográfico que con mayor frecuencia incurre en la conducción distraída, parece carecer de un mínimo de sentido común.
Parece contradictorio intentar enseñar a los conductores a no mirar fijamente sus teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos electrónicos mientras conducen, y esperar, en cambio, que miren fijamente una valla publicitaria digital mientras conducen. Mirar fijamente una valla publicitaria digital mientras se conduce es una forma de conducción distraída.
Se prevé que la campaña conste de dos partes: la primera hace hincapié en que los conductores deben prestar atención a lo que ocurre a su alrededor; la segunda tiene como objetivo recordar a los conductores que se dan a la fuga que deben permanecer en el lugar del accidente.
Al parecer, según la Administración Nacional de Seguridad Vial (NHTSA), en 2012 se produjeron en Los Ángeles 99 muertes relacionadas con accidentes de tráfico y 20 000 accidentes con fuga. Las cifras han aumentado cada año y no parece que vayan a detenerse a corto plazo.
Según AT&T, siete de cada diez conductores utilizan un smartphone mientras conducen; el 10 % realiza videollamadas y el 61 % envía mensajes de texto. Una valla publicitaria muy iluminada y bien visible sin duda llamará la atención de los conductores, pero cuando la miran y sufren un accidente, ¿qué ocurre después?
