Los medios de comunicación informaron recientemente a los ciudadanos de Texas de la zona de Carrollton de que un presunto conductor ebrio se había estrellado contra dos coches patrulla. Todo el suceso quedó grabado en una cámara de salpicadero. Al parecer, José Fabián-González, de 29 años, conducía su camioneta cuando perdió el control, chocó contra un coche patrulla y luego se estrelló contra otro.
Su camioneta acabó parada en sentido contrario en la autopista y, al detenerse, una rueda se soltó y salió rodando del lugar del accidente. El primer coche patrulla con el que chocó quedó siniestro total. Al ser detenido, la prueba de alcoholemia realizada in situ indicó que su tasa de alcohol en sangre era de 0,15, por encima del límite legal de 0,08. De no ser por la cámara del salpicadero, testigo silencioso del suceso, todo el desastre podría haberse convertido en una disputa de acusaciones sobre quién hizo qué a la hora de determinar cómo ocurrió el suceso.
Aunque algunos conductores se preguntan para qué sirve una cámara de salpicadero, un incidente como este demuestra claramente que no se puede rebatir lo que ha quedado grabado de un accidente u otro suceso. Y cuando la cámara de salpicadero está instalada en un coche patrulla, resulta aún más difícil presentar una defensa razonable frente a uncargo por conducir bajo los efectos del alcohol.
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